Adiós a la realidad, bienvenidos al mundo virtual

Por Blanca Moncosí

ficha marc augé - el viaje imposible - el turismo y sus imágenes

Toda persona tiende a buscar información sobre el destino al que quiere viajar. ¿Cómo? Normalmente uno quiere conocer los sitios más emblemáticos del país, de la ciudad o del pueblo que visitarán a posteriori. Creemos que esto es lo más lógico que se puede hacer para conectar bien con la sociedad, con el mundo que nos espera fuera de lo que es nuestra rutina diaria. Nos preguntamos cómo será la cultura, qué se comerá, cómo se saludará, en qué idioma se hablará, entre otras cosas. Durante este proceso de conocimiento del país, vamos viendo fotos, videos, documentales… nos enriquecemos a base de información colgada en la red.

¿Qué problema encontramos? Aquí se manifiesta la diferencia del viaje real al viaje imposible. Tal y como comenta el autor del libro tendemos a anticiparnos a conocer el destino previamente, y perdemos el misterio, la sorpresa. Y a partir de aquí, una vez estás tocando el destino, o bien puedes verificar lo que ya sabías, o tus expectativas dejan de cumplirse. Es en este instante cuando uno se desilusiona; y esto no ocurre porque se haya cometido un error y el destino en cuestión no fuera una buena elección, sino porque se habrán tenido tantos inputs sobre el país o ciudad extranjera y uno habrá pensado tanto en él, que puede acabar siendo algo distinto a lo que se esperaba.

Desde mi punto de vista, el título del libro da a entender que los viajes imposibles son aquellos en los que el viajero no conoce en absoluto el producto, es decir, no ha visto nunca ninguna foto y lo que se espera no le provoca ni decepción ni alegría, sino el más absoluto misterio. En lugar de tenerlo todo preparado y estudiado, en el viaje imposible uno trata de improvisar y de conseguir que la naturaleza sea el único producto del viaje. Un producto que deje revelar las desigualdades entre diferentes mundos.

Seamos realistas, cuando un viaje está adaptado a todas tus necesidades para satisfacer tus deseos, ¿qué gracia tiene? Si la experiencia que quieres vivir está vinculada a tu manera de vivir en tu casa y lo único que cambia es la situación y el lugar, ¿merece la pena marcharse? Cuando uno escucha el concepto “playa”, le viene a la cabeza el mar, el sonido de las olas, la arena, la calma, vacaciones, espacio, naturaleza, relax entre otras cosas. Esto no es verdad, como dice el autor, es uso de nuestra imaginación. La playa es un símbolo compartido y engañoso de la felicidad, es decir, el concepto “playa” como un escenario ideal no es lo real, sino que ha sido remodelado por nuestras mentes. Cuando escuchamos o leemos “playa” pensamos en todo aquello que tiene relación con la calma, la alegría, el sol y el espacio vital. Pero, ¿y si imaginas una playa de la Costa Brava en el mes de agosto, abarrotada de gente y con niños (y no tan niños) gritando? Esto ya no es paz y tranquilidad.

En definitiva, todas estas cosas que cuestan de ver, de las que uno no se da cuenta, son errores que están perjudicando el concepto “viajar”. Estamos entrando en una nueva era donde se está llevando a cabo una sustitución de lo real por lo virtual y, si no intentamos cambiar o buscar alternativas a la manera de viajar, lo real acabará desapareciendo.

Consejos para los viajeros

  1. El improvisar aporta una gran cantidad de satisfacciones y sorpresas que permiten conocer la realidad tal y como es. Viajar con la emoción en todo momento por el hecho de conocer algo nunca visto te aleja de las decepciones y expectativas, ya que será algo vivido por primera vez. Así que, observa con tus propios ojos y aprende.
  2. Como se ha dicho varias veces, un viaje nunca acaba hasta que vuelves al mismo sitio al cabo de un tiempo. Bien pues, si cuando visitas un país el paisaje no se esconde detrás de ninguna cámara, podrás vivir la misma sensación la segunda vez. Y aquí podrás inspirarte a escribir sobre los cambios de la realidad a primera vista.
  3. Deja atrás la relación entre adjetivos y lugares, las ideas preconcebidas; de ese modo verás que nada te decepcionará.